De “Miami Vice” a epicentro del arte mundial: la aventura conjunta de una ciudad y una muestra

La feria Art Basel Miami Beach celebró dos décadas de existencia como la mayor cita de arte del continente americano. Abrió —para invitados— con la presencia de un número récord de galerías y su bien ganada fama de cita algo frívola que seduce a los visitantes de todo el mundo. Si la edición de 2021 supuso la recuperación del formato presencial, tras la pandemia de COVID-19, la de 2022 recuperó el entusiasmo de la fiesta.

La atmósfera que reinó hoy en el Miami Beach Convention Center dio la impresión de que Art Basel es no solo una plaza fuerte en el mapa del arte, sino un fenómeno de masas que no tiene parangón.

Es tal el tirón comercial y lúdico de la soleada hermana de Art Basel de Basilea, Suiza, que Miami y sus alrededores son estos días un sembrado de siglas de ferias satélites y centenares actividades, exhibiciones y eventos artísticos: Miami Art Week.

“Este es un momento extraordinario. Hace 20 años el mundo veía el sur de Florida de forma muy escéptica. Era más bien la era de Miami Vice”, dijo con orgullo y emoción el director global de la feria, Marc Spiegler. “Parecía imposible que esta feria se convirtiese en lo que es hoy. Pero desde el primer momento floreció y se situó en el mapa artístico. Esto es algo verdaderamente incontestable”, destacó.

Desde su nacimiento en 2002, Art Basel Miami Beach ha devenido en un colorido espectáculo y punto de encuentro irresistible para coleccionistas, directores de museos, galeristas, marchantes y público de todo el globo. Una feria que, en palabras de su director global, ha sabido evolucionar para ser más “multicultural y representar mejor la variedad de nuestra sociedad con la inclusión de más galerías de Asia y África”.

El sector Meridians
Una de las secciones más reconocidas, Meridians, está comisariada por Magali Arriola, directora del Museo Tamayo de Ciudad de México, un sección que exhibe una veintena de proyectos a gran escala por artistas emergentes.

Entre lo más destacado de Meridians destaca la pintura a gran escala de trazos geométricos sobre tela de la indígena peruana Sara Flores, Pei Kené 1 (2022), hecha a base de pigmentos naturales de la selva amazónica extraídos del achiote, la cúrcuma o la almendra.

Flores explicó a la agencia de noticias EFE que la imagen geométrica pintada por ella y su familia se basa en las visiones espirituales que se producen tras ingerir ayahuasca y que la busca de los árboles para extraer los tintes es cada vez más complicado, debido a la tala de los madereros. ”Es mucho trabajo. Utilizamos tintes extraídos de tres árboles y de un barro especial de río, pero cada vez tenemos que caminar más lejos para encontrarlos. Los madereros han acabado con los árboles”, se lamenta Flores.

Junto al espacio de Flores, la artista colombiana María José Arjona presentó Silla, una instalación suspendida del techo ocupada por una persona que expresa “el efecto del tiempo en el cuerpo como una forma de proceso escultural”. Cerca, la instalación a base de metal, barro, acrílico y tela Munafinda (2022), del cubano José Bedia, ofrece una inmersión en el mundo totémico y ritual de las tribus africanas.

En Meridian ocupa un lugar central también la obra del estadounidense Christopher Myers Let The Mermaids Flirt with Me (2022), una estructura octogonal que crea “el efecto de una capilla” con vidrieras en su interior.

Recuperación de artistas iberoamericanos
Conviene pasarse por la sección Survey y detenerse en la galería española José de la Mano, que participa por primera vez en Art Basel Miami Beach, donde se presenta la obra de la artista catalana Aurelia Muñoz (1926-2011), muy reconocida por su obra textil, principalmente en macramé.

“Rescatamos artistas españoles olvidados. Y Aurelia Muñoz es paradigmática, muy importante en los años 70 y 80 y luego olvidada hasta que el museo MoMA de Nueva York compró cinco de sus obras”, dijo a la agencia española José de la Mano, dueño de la galería madrileña del mismo nombre.

La galería Mitterrand apostó por la obra del pintor y relevante escultor cubano Agustín Cárdenas (1927-2001), quien se mudó a París en 1955 y formó parte del movimiento surrealista, como explica a EFE su hijo, André Cárdenas, representante también de su obra.

En la sección Nova, para artistas emergentes, la galería K Art propone la pintura urbana, cargada de sarcasmo y de fuertes colores de Robyn Tsinnajinnie, con obras como “Vasectomy Now” o “Cold Water”. Cerca también se destaca la mirada extrema al cuerpo humano del fotógrafo y escultor estadounidense John Edmonds (1989), con imágenes de gran poder visual como Finally Facing You.

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